“Si fuera joven de nuevo yo” podrá comenzar muchas declaraciones hoy en día.  Si fuera joven de nuevo, yo podría estudiar otro rubro u otro campo de tecnología.  Si fuera joven de nuevo, yo ahorraría más dinero en vez de malgastarlo.  Si fuera joven de nuevo, yo hubiera sabido no meterme con la gente equivocada.  Seguiría todo lo largo del día.  Arrepentirse cuesta bastante cuando venga demasiado tarde en el camino.

Lamentablemente, me encuentro sin trabajo en este momento.  Como padre de familia, aún más nos duele a todos, no solamente a mí.  Me entristece verlos sufriendo por la falta de nuevas cosas, porqué las demás familias de nuestro alrededor no están en las mismas circunstancias.  Pero bueno, ya estoy metido en la búsqueda de nueva chamba, y claro que voy a conseguirla dentro de poco.  Así me convenzo salir adelante.  No puedo fracasar ni demorarme… no cuento con ese lujo de tiempo.  La presión crece, al parecer.

Si vives en un país con buena economía como el Perú, no te desesperes, digan.  No está tan mal acá como en los EE.UU., tu país.  Mientras tanto, no se fijan en los perjuicios en mi contra, un extranjero que debería gozar la buena vida, pues todos son ricos, piensen.  No se dan cuento de aquellos perjuicios ni de la realidad cotidiana en la cual se vea cada persona individualmente.

El ritmo y el paso de haber tiempo desocupado sean ajenos a los trabajadores.  Los que no les haya sucedido un desempleo no comprenden tanto el dolor ni la lástima de la situación.  No les corresponde ponerse en el lugar de otros por algo tan penoso.  Los entiendo, porqué vivía en las buenas también por mucho tiempo en el pasado no tan lejano.

Los suspiros me llenan los momentos de soledad, porqué la búsqueda de trabajo es una actividad que requiere pasarla a solas para poder dedicarse al asunto.  ¿Será distinto el día de hoy?  Acaba de timbrar el teléfono.  ¡Aun existe la esperanza!