En esta temporada de verano, la prensa de los EE.UU. ha inventado aun otra palabra para aumentar ese vocabulario grandote del inglés norteamericano.  A propósito, se trata de la depresión económica y tanto temor en que se encuentra el país este año.

Siendo nativo de dicho idioma (para que no se pierda nada en traducción), traduzco “staycation” así: vacaciones en que se quede a casa o, por lo menos, no se viajara muy lejos de casa.  Debido al precio de combustible allá en los EE.UU., mucha gente prefiere no gastar tanto para sus vacaciones este año.  Con la incertidumbre del momento alrededor de las elecciones presidenciales y la guerra en Irak, además la crisis de crédito, toda situación preocupante le quita las ganas de correr tantos gastos de entretenimiento ahora.  No se sabe si disminuyeran los ingresos, y de hecho nadie querría arriesgarse con más deudas.  Así crece la mentalidad en el país en este momento.

En “staycation”, el punto es bajar los costos de vacaciones por medio de no comprar boletos de vuelos, o no alojarse en hoteles.  Se supone que todos van a seguir comiendo igualmente – la situación económica no debería afectar los insumos todavía.  No está tan mal el aprieto.  Algunas personas se van a campamento o a sitios campestres, por ejemplo.  La meta es no correr tantos gastos mientras pasárselo bien.

Todos se dan cuenta que en las vacaciones este año, el nivel de diversión no será igual.  O sea que haya conexión alguna entre el costo y el goce.  En el mundo de lo material, lo barato carece algo de respeto, o de hechizo quizás.

Perdido en traducción, o perdido sin traducción, de veras “staycation” será palabra de corta vida hábil.  Como cambiará el entorno, asimismo cambiara la necesidad para ella.