He aquí un relato que me sucedió años atrás, antes de viajar al Perú por primera vez. Es la historia de una mentirosa que me hizo victima en la vida. No lo hice a mí mismo, porqué no le mentía yo (como ella a mi) con las palabras, “te amo”. Esas palabras sean la muerte de muchos en este mundo.
Según la mujer en la foto junta con su hija, la niñita se ponía mal y tenía leucemia o cualquier enfermedad con tratamientos costosos. Al creerla, me costó un montón porqué con las justas habíamos hablado de amarnos y formar una relación permanente. Mejor dicho, como iba a enterarme, una relación de carencia.
Johana, ¿quien te dio el derecho de dañar, debilitar y arruinar a un hombre, quitándole la oportunidad de florecer en la vida con su amada de verdad? Quitarse el dinero de alguien por gusto no es ningún juego, especialmente cuando no tenías la menor intención de comprometerte ni casarte conmigo. Que lastima, que pudor tuyo. Eres una sinvergüenza de veras. Malogras la reputación de tu gente frente al mundo, utilizando a quien quieras como fuéramos personas desechables. Estoy harto del resentimiento, tanto que he escrito esta polémica en tu contra. Merecía mejor en la vida que conocer a la más engañosísima en toda época, eres tú. Egoísta, egocéntrica… y regia. Tal como llamas tanta atención, consigues la caza. Así me convertí en victima, era muy fácil de tu parte. Sabías que los hombres son tontos. Especialmente al involucrar a una niña preciosa que supuestamente se había enfermado, ficción total que inventaste.
Esa plata que me hurtabas, ahora se ve bien a causa de tu inversión en las nuevas tetas. Conseguiste las mejores siliconas para poder difundir imágenes de tus senos por Internet. Me lo imagino que así sigues engañando a más ingenuos. Mientras tanto, sigues la vida fácil incluso de la rumba frecuente también. Un rumbo depravado para una sinvergüenza, que sorpresa que ese proviene de la mujer que ahora carece de amor para su hija por medio de su pésimo ejemplo como madre.
Bueno, ya bastante te maldije. Que pagues el precio por tus hechos, no por la mano de hombre, sino por la justicia de Dios. Así será, querida.

No comments yet
Feed de los comentarios de este artículo